Media tarde, 28 de Mayo de 2011; estoy en el Yucatán, casi fuera de mí de angustia : te lo dejo escrito por si lo has olvidado, querido lector desconocido.
El sol bajando a toda mecha y un chisporroteo creciente ahí afuera me están poniendo los nervios para salir corriendo y no parar en dos días.
No sé si mi vida acabará mañana y te quedarás , así de repente, sin saberlo.
Sesenta mil moskas rojas, convertidas en un verdadero equipo de guerra, sobrevuelan la estrafalaria choza que me sirve de refugio , dispuestas a atreverse con todo lo que tenga carne y camine. De nuevo vuelven a caer bombas blandas en esta tumba siniestra , en esta jungla humedecida.
Cinco mil docenas de moskitos-ballena siguen su ejemplo en un tumultuoso zzzumbiiido y obedeciendo ordenes de un moskito-brigadier con cara de póker y pescuezo canino se preparan para piKar sin decir esta boca es mía.
¿ Qué se puede hacer ? Este ejercito está excelentemente entrenado y tiemblo como una hoja.
Insensibles por el miedo, anestesiadas contra el movimiento, mis piernas se niegan a salir de aquí a paso ligero.Pero no queda otra , estimado lector desconocido..cuando la situación ahoga, la filosofía de la aceptación tiene consecuencias infortunadas y la acción es el mejor de los remedios.
Recogeré todo lo pequeño y en dirección norte emprenderé , lenta , muy lentamente la huida hacia el fondo de la selva nunca ganada . Antes de que las moskas rojas hundan su letal boca en mi espiritu , correré como un relámpago, romperé mi miedo, y trataré de llegar al cenote que hace siete días dejé atrás junto a las ruinas de un templo recubierto de tiempo y de pájaros atajacaminos con voz de tartamudo.
Allí , en la distancia, allí donde el silencio mezclado con lágrimas enterradas
duerme como un látigo de la selva , hay un muro verde , una inverosimil y enorme pared verde tan espesa que la Historia y sus hombres rara vez se han abierto paso.
Detrás de ella , tal vez encuentre luz , cielo y calor humano . O a los monos que sigo esperando...
El sol bajando a toda mecha y un chisporroteo creciente ahí afuera me están poniendo los nervios para salir corriendo y no parar en dos días.
No sé si mi vida acabará mañana y te quedarás , así de repente, sin saberlo.
Sesenta mil moskas rojas, convertidas en un verdadero equipo de guerra, sobrevuelan la estrafalaria choza que me sirve de refugio , dispuestas a atreverse con todo lo que tenga carne y camine. De nuevo vuelven a caer bombas blandas en esta tumba siniestra , en esta jungla humedecida.
Cinco mil docenas de moskitos-ballena siguen su ejemplo en un tumultuoso zzzumbiiido y obedeciendo ordenes de un moskito-brigadier con cara de póker y pescuezo canino se preparan para piKar sin decir esta boca es mía.
¿ Qué se puede hacer ? Este ejercito está excelentemente entrenado y tiemblo como una hoja.
Insensibles por el miedo, anestesiadas contra el movimiento, mis piernas se niegan a salir de aquí a paso ligero.Pero no queda otra , estimado lector desconocido..cuando la situación ahoga, la filosofía de la aceptación tiene consecuencias infortunadas y la acción es el mejor de los remedios.
Recogeré todo lo pequeño y en dirección norte emprenderé , lenta , muy lentamente la huida hacia el fondo de la selva nunca ganada . Antes de que las moskas rojas hundan su letal boca en mi espiritu , correré como un relámpago, romperé mi miedo, y trataré de llegar al cenote que hace siete días dejé atrás junto a las ruinas de un templo recubierto de tiempo y de pájaros atajacaminos con voz de tartamudo.
Allí , en la distancia, allí donde el silencio mezclado con lágrimas enterradas
duerme como un látigo de la selva , hay un muro verde , una inverosimil y enorme pared verde tan espesa que la Historia y sus hombres rara vez se han abierto paso.
Detrás de ella , tal vez encuentre luz , cielo y calor humano . O a los monos que sigo esperando...
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